Al parecer, la Rosca de Reyes es tradición en Latinoamérica, sin embargo, en mi país, Venezuela, yo nunca lo vi. Y en México, es donde he descubierto más costumbres alrededor de las figura y fecha de los reyes magos.
No sólo implica la ofrenda de oro, incienso y mirra de antaño; o la llegada de los regalos que piden los niños con ilusión en sus cartas y los afortunados reciben la mañana del 6 de enero. No. En estas latitudes, también implica tamales. Les explico por partes.
Primero: Los reyes.
Dice la leyenda más conocida que fueron tres magos, aunque otras tradiciones señalan que eran cuatro, siete y hasta doce. Quién sabe… lo cierto es que a Melchor, Gaspar y Baltasar, les dieron nombre en Italia y la mayoría de nosotros con ellos se quedó.
Segundo: La rosca.
La Rosca de Reyes es una tradición que viene de España y los pueblos prehispánicos terminaron heredando, cuyo trasfondo religioso conmemora a la matanza de niños que Herodes, el rey de Judea, ordenó para ultimar al recién nacido Jesús. Según el cristianismo, las madres de Belén escondieron a sus hijos en tinajas de harina, para salvarlos. Y los reyes magos, advertidos por un ángel, después de entregar sus ofrendas, nunca le pasaron el dato a Herodes de cómo llegar al pesebre, adonde éste quería llegar supuestamente para adorar al Niño Dios, y así fue como el pequeño se salvó.
Por eso, se empezaron a esconder figuritas de niños de barro, porcelana o plástico dentro de las roscas, para representar al Niño Jesús. Por eso, las roscas tienen forma circular, para semejar la forma de las coronas de los reyes magos. Aunque ahora se hacen en forma de ovoide para que alcancen para más personas. Y por eso, contienen frutas secas como higo, acitrón y más confites, para simbolizar las joyas.
Tercero: Los tamales.
En México, como buen país latinoamericano, abundan las excusas para la fiesta y el 6 de enero termina el famoso Guadalupe-Reyes, que no es más que el decreto del imaginario colectivo de que las fiestas navideñas comienza el 12 de diciembre, Día de la Guadalupe, y terminan el Día de Reyes. Y de ñapa o de pilón, a quien le toque la figurita de la Rosca de Reyes, tiene la obligación de invitar los tamales el 2 de febrero, Día de la Candelaria, que también se hace fiesta.
¿Y qué creen? En la rosca de mi trabajo, me tocó el niño y me dijeron que lo guarde en mi cartera porque es símbolo de suerte y buena fortuna. ¡Así lo haré! Y lo otro que no me dijeron claramente, pero ya me enteré es que me descontarán la colaboración para los tamales. Por suerte, hubo muchas roscas para repartir entre todos los de la agencia y esto de los tamales será entre varios.
Yo me quedo contenta con mi niño en la cartera y preguntándome si realmente hay una fecha (ojalá no) en la que se acaben las fiestas.

Me alegra saber que el azar con su cuota de alegría toque tus días… A veces pienso que alguien o algo muy inteligente que nos conoce nos pone en el camino motivos de alegrías… de pronto sea cierto o no, pero por esa sincronía hermosa del tiempo y sus aciertos con seres y cosas hermosas hoy tengo más de un cuento… el tuyo debo decir que me hizo más feliz este martes. =) Quién lo iba a pensar… hasta el Niño Jesús tuvo 3 cómplices!